Ejecutando el paso de la muerte en Madrid, aunque galopando en sentido contrario a como se realiza normalmente en nuestros días
Ejecutando el paso de la muerte en Madrid, aunque galopando en sentido contrario a como se realiza normalmente en nuestros días

Por Xavier González Fisher
(Publicado bajo permiso expreso del autor)

Andrés, Antonio y Audómaro Becerril Arzate fueron de los principales exponentes de la charrería en la primera mitad del Siglo XX. Charros por tradición familiar, dominaban todas las suertes del aquí llamado deporte nacional y exhibieron su maestría recorriendo los lienzos charros y las plazas de toros de todo el territorio mexicano y también presentaron su espectáculo en los Estados Unidos, Centroamérica y Europa.

Los hermanos Becerril se presentaron en la Plaza de Toros de la Carretera de Aragón en el 16 de julio de 1927, y repitieron actuación en diversas fechas de ese mes de julio y el siguiente agosto, en una serie de espectáculos charro – taurinos, que fueron captados en una serie de fotografías de Aurelio Rodero Reca. La autoría de las imágenes ha podido ser establecida gracias a que apareció publicada en el semanario Toros y Deportes de la Ciudad de México, en su número 303 correspondiente al 15 de agosto de 1927 y es donde se establece el nombre del fotógrafo que las realizó.

La presencia de los charros mexicanos en Madrid propició muchas relaciones en los diarios madrileños de la época, tanto en vía de reseña de sus actuaciones, como por el hecho de presentar a la afición y público de la capital española a los practicantes de esas suertes camperas que tienen sello propio. En el número citado de Toros y Deportes, se contiene un artículo de Diógenes Ferrand, su corresponsal en esa ciudad, mismo del que extraigo lo que sigue:

Desde Madrid. Presentación de los Charros Mexicanos hermanos Becerril. Clamoroso triunfo en Madrid… Del debut de los notables artistas envié todas las crónicas que cayeron en mis manos, de las que les publicaron los periódicos de Santander, recientemente, cuando hicieron su presentación en dicha capital… A poco emprendieron el viaje a Madrid donde tuve el gusto de que me honraran con su visita… Estos modestos artistas me expresaron la satisfacción que sentían por el feliz resultado de su primera actuación en España y los vivos deseos que tenían por presentarse en Madrid… El único temor que les embargaba era el de que no pudieran lograr potros a propósito para sus vistosos y arriesgados ejercicios… En esa entrevista que tuve con ellos y que les ofrecí repetir, para conocer sus impresiones después que se presentaran en esta plaza, me insinuaron el deseo que tenían de que reprodujese la siguiente crónica que les había dedicado un periódico de Santander… Con gusto les complazco. Ahí va dicho artículo que dice: «Hemos conversado un momento con don Andrés Becerril, uno de los tres hermanos famosísimos maestros como lazadores de potros salvajes y toros, y que pusieron en alto relieve, de manifiesto en la tarde del domingo, sus excepcionales condiciones. Don Andrés Becerril se muestra muy reconocido del público de Santander que de modo espléndido les exteriorizó sus simpatías en la tarde del domingo. Hombre que tiene un alto concepto del sentimiento de la gratitud, nos ha hablado con veneración del general Cruz, Inspector General de Policía de su país y Presidente de la Asociación Nacional de Charros y excelente caballista. En su amabilidad y en su amor por este deporte han encontrado los hermanos Becerril un entusiasta protector. En los contados momentos de nuestra conversación con don Andrés Becerril nos ha hablado con fervoroso entusiasmo de sus comienzos, cuando tienen que adiestrarse en los difíciles y arriesgados ejercicios de florear y manejar la reata y jinetear; luego, en pleno campo con toros chicos, aprenden a banderillear, suerte que andando el tiempo, consuman a la perfección, citando con gran vista a la res y cuando esta acomete, saliendo con suavidad de la suerte, recortando con supremo arte y habilidad y clavando los rehiletes, a dos manos en lo alto del morrillo. Así, con enorme voluntad y constancia, imponiéndose grandes sacrificios hasta llegar a dominar esas difíciles e impresionantes suertes que realizan ante los toros. Este es el caso de Andrés Becerril y de sus hermanos. Los tres, a fuerza de constantes prácticas y de penosas peripecias, han llegado a alcanzar tal dominio del jinete y del lazo que el primero, hace tres meses, luchando con los vaqueros americanos en Filadelfia, consiguió el elevado honor de la medalla de campeón. Para realizar estas suertes es preciso ser un gran jinete, un habilísimo lazador. Todas aquellas requieren un gran dominio y una excepcional destreza; pero especialmente el derribar los caballos, deteniéndoles con el lazo, así como pasarse a toda velocidad desde un caballo a un potro salvaje. Sin embargo, hay que reconocer que esta fiesta típica, espectacular y vistosa, que domina todas las pasiones en la República Mexicana, en esta población no se ha comprendido. Y es que es necesario ser un gran caballista para darse cuenta de lo difícil y peligroso que resultan esos ejercicios. Más ya está echada la semilla y pronto ese deporte emocionante será cultivado en este país. Por lo pronto, ya han sido contratados para trabajar en varias provincias españolas, en las cuales deseamos a los hermanos Becerril toda clase de triunfos, en proporción a lo que sus valiosos trabajos se merecen»… En Madrid, puedo decirlo con satisfacción, sí ha sido comprendido y celebrado ese bello y original trabajo de los hermanos Becerril… Los señores don Eduardo Pagés y don Victoriano Argomániz, arrendatarios de la plaza de Madrid para dar una serie de espectáculos mixtos taurinos, por las noches, dado lo acogedores que son de todo lo mexicano, tan pronto supieron la llegada de los simpáticos charros, los contrataron para presentarlos en el festejo de anoche… Este lo integraron: primero, la celebrada cuadrilla bufa de Charlot, Chispa y su Botones; segundo, los charros mexicanos; tercero, dos becerros a muerte para “Chavito”, joven aspirante a matador; y cuarto, fuegos artificiales… Aunque no voy nunca a estos espectáculos, anoche asistí por creerme obligado a ello y por lo que me atrae y seduce todo lo de ese querido país… Comenzó el festejo a las once de la noche y terminó después de la una y media… Desde muy temprano se puso el cartel de “No hay billetes” y quedó público sin poder entrar, como para llenar otra plaza… Y a fe que el festejo no pudo resultar ni más divertido, ni más sugestivo… El «chou», indiscutiblemente, fue la parte a cargo de los hermanos Becerril… En conjunto y en detalle fue un éxito, tan unánime, tan frenético, como pocas veces he presenciado… El público entusiasmado, puesto en pie, los ovacionó sin cesar… Triunfo tan clamoroso ha sido ratificado por la prensa y todo hace esperar que la actuación tan afortunada y brillante de estos artistas mexicanos, sea admirada en toda España y que con los aplausos consigan también muchas pesetas. Su repetición en esta corte es de suponer que no se hará esperar y que no será otra vez tan solo. El filón es de larga explotación…

Por su parte, respecto de la presentación de los Hermanos Becerril en la Plaza de Toros de Madrid, el cronista titular del diario ABC de Madrid, Eduardo Palacio, relató lo siguiente:

«Debut» de los charros mejicanos Hermanos Becerril. Anoche, con un lleno imponente y tras una brillantísima actuación de los toreros bufos Charlot, el Chispa y el Botones que fueron ovacionados, como siempre, en la lidia de dos becerros de Santos, debutaron los charros mejicanos Hermanos Becerril… Comenzaron haciendo unos lucidísimos ejercicios de equitación; siguieron, enlazando con singular maestría varios potros; montaron, después de enlazarlo, un novillo, y culminó su labor, que entusiasmó muy justamente al público, pasando uno de los jinetes de un caballo a pelo, a todo galope, a un potro salvaje, que corría, asimismo, a toda velocidad… El notable artista escuchó una ovación clamorosa, como asimismo todo el número, que, repetimos, es interesantísimo y será visto por todo Madrid… El novillero «Chavito» lidió a continuación dos utreros, también de la ganadería de D. Manuel Santos, y si su labor en el primero de aquellos no pasó de regular, y escuchó un aviso, en el otro se hizo aplaudir, especialmente en unos lances de capa, ejecutados con arte, soltura y valor… El espectáculo terminó quemándose una vistosa colección de fuegos artificiales. E.P.

El espectáculo presentado por los charros puede calificarse como un jaripeo, que según el Diccionario de Charrería del Dr. Miguel Ángel Argüelles Mier, es: Ejercicio de las suertes de lazar, colear, jinetear y aún torear y poner banderillas a caballo por diversión o trabajo. Suele ejecutarse solo en el ruedo del lienzo charro y así, de la narración de Eduardo Palacio puedo deducir que describe algunas suertes charras como las manganas y el paso de la muerte, que el diccionario citado explica así:

El Paso de la Muerte: Pasar de un caballo manso montado en pelo, a una yegua o caballo bruto del cual el jinete se sujetará exclusivamente de las crines, puede ser a toda velocidad corriendo alrededor del ruedo, del lado de la máscara, pegado a las tablas, auxiliado por tres arreadores de su equipo, quienes se encargarán de que la yegua corra convenientemente una vez que salga del cajón… Mangana a caballo: Lazo que estando el charro a caballo, tira exclusivamente para lazar las patas delanteras de un animal, con objeto de sujetarlo y derribarlo…

Así los Hermanos Becerril llevaron al público madrileño una reproducción lúdica de lo que originariamente fueron faenas camperas para manejar ganado.

Creo que vale apuntar que en la víspera de la presentación de los Hermanos Becerril, tuvo lugar en el mismo escenario la Corrida de la Prensa, festejo en el que ellos hicieron el despeje y pidieron las llaves y al día siguiente de su actuación, recibió la alternativa el torero mexicano Refulgente Álvarez, de manos de Bernardo Muñoz Carnicerito de Málaga y llevando como testigo a Francisco Peralta Facultades, mediante la cesión del toro Capotero de López Plata.



Para conocer mejor la vida de los Hermanos Becerril, en especial la de su líder y fundador, don Andrés Becerril Arzate, les invito a visitar la bitácora Hombres de a Caballo, en la que se hace una buena semblanza de su paso por los escenarios de charrería.

Para ver otras fotografías de Rodero, relativas a la actuación de estos torerísimos charros mexicanos, les invito a pasar a la página de Tauropedia en Facebook, la que contiene varias adicionales a la que ilustra esta entrada.

No termino antes de agradecer a Carlos González Ximénez, titular del Archivo Ragel, que se integra entre otras producciones, por la obra de Aurelio Rodero Reca, su autorización para utilizar la fotografía que ilustra este texto en su inicio.

Vía | La Aldea de Tauro

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ANDRÉS BECERRIL ARZATE

Charro de Naucalpan, Estado de México, nació el 30 de noviembre de 1905. Desde pequeño mostraba su gran amor por las suertes charras que su padre Andrés Becerril Burgos le enseñaba; sus hermanos, Antonio y Audomaro recorrieron con Don Andrés los Lienzos Charros y las Plazas de Toros de la República.

Don Andrés de popularizó por todas sus suertes de la charrería pero lo que mas auge tuvo, fue su gran elegancia al florear la reata, sus manganas a pie y a caballo eran inigualables por su valentía al jinetear toros de casta y yeguas brutas; su show era tan completo que hasta banderilleaba a caballo montando a pelo. Fue tanto el gusto que tuvieron de la gente, que los contrataron para dar su espectáculo a nivel internacional, participando en Europa, E.U.A. y Centro América.

Fue una pieza fundamental para el fomento de la charrería a nivel nacional; creó la Escuela Charra que se ha distinguido por su lanzada grande y bonita. Llevó al extranjero el deporte nacional con dignidad y nobleza; sin duda el más notable exponente de la charrería en su época, siendo uno de los más celebres charros de todos los tiempos.

Se casó con Doña Esperanza Ortíz Cisneros, con quien procreó seis hijos; su hijo Artemio Becerril es digno heredero de estas artes y verdadero artista en el floreo de soga.

«Con permiso de los buenos que van a pasar unos regulares» palabras de Antonio Becerril. Competían con los mejores en España, y aunque ellos sabían que el público español era muy exigente, no «tiraron la toalla» y Don Andrés se encargó de sacar adelante el espectáculo, logrando así la ovación del público y de los grandes magnates de España como el Rey Alfonso Xll.

Desde ahí su fama se elevó y comenzaron hacer anuncios para varias empresas, una de ellas en cigarros; fueron tan reconocidos a nivel Nacional e Internacional sin duda son un orgullo para nosotros, pero sobretodo que sean mexicanos.

Vía | Hombres de a Caballo